#SeriAdictos: Alguien tiene que morir

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Sin duda alguna, Manolo Caro está imprimiendo en todos sus proyectos su sello característico, que se evidenció con la popular La Casa de las Flores. Aunque este director y escritor tiene una gran experiencia en el mundo del cine y televisión, no fue sino con la mencionada serie donde obtuvo el reconocimiento merecido. Su apuesta después de esa serie, es la mini serie Alguien tiene que morir, con una trama bastante interesante y controversial, al menos en papel. 

Sinopsis

Un joven regresa a España desde México donde vivió algunos años. Trae consigo a un amigo bailarín de ballet, Lázaro, cuya presencia desafiará a la sociedad conservadora. Además, sus padres le anuncian que han arreglado un matrimonio para él.

Guión

Esta serie está ambientada en la España de 1954, donde la opresión, tradiciones y clases sociales estaban a la orden del día, por ende, la mayoría de los personajes están delineados casi de la misma forma y los pocos que salen de esa constante tienen una razón: venir de México. Sin embargo, el trabajo de diálogos y secuencia en la trama fue muy bueno, al menos en los 2 primeros capítulos. En el último, todo cambia y esa estructura narrativa que se había construido, se pierde por completo.

Personajes

Cuando vemos el casting, nos encontramos con nombres como Carmen Maura, Cecilia Suárez, Ernesto Alterio y Ester Expósito, nombres que aseguran el éxito, sin embargo, el perfil de personajes de cada uno de ellos, para nada ayudó a que esto se concretase. 

Carmen Maura, como Amparo Falcón, tiene una actuación genial. El misterio e intriga que genera en los primeros capítulos son sencillamente espectaculares, lamentablemente hacia su final, pierde toda esa aura que la acompañaba y me dejó con un sabor agridulce. Cecilia Suárez, musa de Manolo Caro, tiene un papel interesante pero poco desarrollado, como la mayoría de los personajes, así que básicamente no hay mucho que rescatar.

Mi admiración por la belleza de Ester Expósito no pudo salvarla de criticar su actuación, y ojo, el problema no es ella, sino que le repitieron el personaje de Élite pero ambientado en 1954. El problema no fueron las malas actuaciones, sino el poco tiempo que tuvieron para desarrollar personajes.

Mención Honorífica

Lo positivo de esta serie fue la dirección de arte, fotografía y vestuario. Sin duda, un gran trabajo artístico.

Conclusión

Definitivamente no entendí por qué Alguien tiene que morir es una miniserie de 3 capítulos en vez de haber sido perfectamente una película. ¿Por qué? Porque en las películas, los arcos argumentales de los personajes usualmente giran en torno al protagonista, en cambio en las series, los mismos personajes tienen varios arcos y es algo que se intentó aquí.

El gran problema de esto, es que con poco tiempo en pantalla solo quedan 2 opciones: no resolver los arcos argumentales y que queden a la imaginación del espectador o resolverlo de la peor manera posible, a la fuerza y «que sea lo que Dios quiera». Por supuesto, una de las opciones fue la que salió vencedora en el final de esta serie, pero no la diré para no hacer spoilers. Así que lo que pudo haber sido una grandiosa serie o película, terminó siendo una mini serie que pasará sin pena ni gloria.

Una crítica de C. Revilla

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